¡Rezamos por ti!
Me desprendí del conocimiento, de la vanidad, de la soberbia, del orgullo, del coraje y de todo apego material; dejé el consumismo y quedé en esencia desnuda. Así, entendí que nada de lo que poseo compra salud, atención o amor, y que mi esencia es lo más valioso que tengo para dar.
A. Martin
Querido Papa Francisco:
Hoy hace un año que te vimos por última vez en el balcón principal de la Basílica de San Pedro, te despediste sirviendo, anunciando la buena nueva de la resurrección del Señor, nos diste tu bendición y nos dejaste un legado de inspiración: nos hablaste de la misericordia, la inclusión y la justicia social, nos llamaste a cuidar la casa común, a cuidar de los “descartados” y que los adultos mayores son un tesoro. Así, fuiste incisivo sobre la importancia de hacer memoria, a no ser sordos, ciegos ni indiferentes ante el dolor humano, recordándonos, en nuestra pequeñez y fragilidad, que hoy servimos y; sin embargo, mañana podemos ser vulnerables. Eres el faro, la guía y la roca de nuestra Fundación: en tu honor y memoria seguimos con pasos pequeños pero firmes.
De ti aprendimos que nuestra esencia es lo más valioso que tenemos para dar, y que el servicio desinteresado es lo que llena el alma y lo que necesita el mundo. A un año de tu partida, hoy que eres polvo de estrella en la eternidad y luz al lado del Padre, sabemos que, a través de él, conoces nuestros corazones. Así pedimos por tu descanso, tu alma, nuestra obra e intenciones para que se cumplan todos tus buenos deseos en la tierra y sean para gloria de nuestro Señor Jesucristo. Encomendamos tu alma y las intenciones de nuestra Fundación a la Inmaculada Concepción de María.
Descansa en paz, querido Papa Francisco.
¡Rezamos por ti!
Fundación Memorial del Papa Francisco, A.C.
¡Juntos Hacemos Memoria!